Recibí una llamada a las 21.07-PM, era Matías, ¿Dónde se celebra el convite?, la Adega do Tito, le conteste, vale, estábamos nerviosos, queríamos que los acontecimientos se sucedieran sin problemas, me cambie en doce minutos y cuando se acercaban las nueve y media de la noche, ascendí por las escaleras del parking de Curros Enríquez, deseaba encontrar un montón de amigos, según doble la esquina con las escaleras de Manuel Pereira divise un grupo de personas que me eran muy conocidas, con el agasajo debajo del brazo, fui saludando a una media docena de compañeros, mi primer abrazo fue para Romero, posteriormente me fundí en un cariñoso saludo con Juan Antonio, cordial y cálido fue el de Juliño y apoteósicos los que nos dimos Cristóbal ,Víctor Hugo y un servidor, finalmente me derretí en uno inolvidable con el protagonista Matías, estaba disfrutando de la jugada, cuando apareció con su típica americana y con aires de tranquilidad, nuestro compañero Barreiros, obviamente se repiten los efusivos saludos.Después de los saludos iniciales, les propuse pasar al restaurante, nos fuimos acoplando a lo largo de la barra de la Adega, y como primer paso, para ir rompiendo el hielo, el restaurante nos convido con la apertura de la primera botella de Reboreda, Juan Antonio, que regresaría a Verín al finalizar la paparota y como dice él, “me conozco, si bebo no conduzco”, ante lo que pudiese pasar, pidió un Mosto. Al pasar ese momento inicial de cordiales y apasionadas presentaciones, fuimos pasando a cuestiones mas lúdicas, poco a poco las típicas moderaciones se fueron perdiendo, emergieron las anécdotas personales de los momentos vividos y reservados para su exposición con una copa de vino y la buena compañía, julio nos contó sus minivacacciones en Peñiscola, donde estuvo una semana con su señora, del redundante anecdotario pasamos al brindis, levantamos los vasos y dirigimos nuestras miradas al ofrendado, los trofeos individuales de cristal llenos del famoso caldo Riveiro, sonaron en toda la sala, mientras el morapio que aderezaba el aperitivo empezaba a ganarse nuestra lealtad y confianza, su sabor y frescura incitaban a la repetición, “salud”, “salud”, de repente, una cara muy conocida, Mari Carmen, jefe de la unidad de entrega inmediata, entra en escena, todas las miradas recalan en su silueta, ella como gran anfitriona, saluda en primer lugar al actor principal, Matías, al resto nos regala dos docenas de besos , reflejando sus toques de elegancia, hermosura y calidad , al instante, otro rostro conocido aparece en el corrillo de aquel inicial refrigerio, Antonio Docasar, sonriendo y con su evidente seguridad, fue saludando uno por uno, dando muestras de sorpresa(faltaban algunos de nuestros compañeros del turno de mañana) y satisfacción por el reencuentro.
El piscolabis estaba a punto de terminar cuando decidimos incorporarnos al comedor donde celebraríamos la degustación del convite, fuimos pasando hacia un reservado con una mesa imperial, trece sillas escoltaban la presidencia, donde se coloco Matías, a su izquierda bien protegido por la compañera, jefa de la unidad, Mari Carmen, a su derecha, Amelia, acomodándonos el resto, sin elegir quien pudiese estar a nuestro lado. Fuimos tomando posesión de cada sillón de la Imperial, de manera que el homenajeado presidiera la conmemoración.
Todo estaba a punto, comienza el festejo, el pistoletazo de salida lo da el chef con uno de los camareros; preguntaron-¿estáis todos? Todo estaba listo, los dos asientos vacíos me obligaron a dar novedades, incidencias, “Jorge no puede venir, tiene una reunión urgente”, “Chelo tenia un dolor fuerte de garganta y no sabia si la salud le permitiría asistir”, “Amelia llegara enseguida”, pero, según dije eso, apareció en el habitáculo, incorporándose al convite, saludando a todos los comensales, besos para todos, cuando tomaba posesión del asiento a la derecha del amigo Matías, , saluda efusivamente, a Docasar, al cual no había visto, “Hola Docasar”, el cual respondió con su típica socarronería, “tranquila mujer me siento saludado”.
El envite comenzaba con una diversidad de vinos, blanco, tinto y varios platos de ibéricos, jamón, salchichón y chorizo, los cuales fueron inundando la acogedora mesa. Las conversaciones amenizaron toda la velada, estábamos a gusto, esa fue mi percepción, Carmen y Amelia charlaban con Matías, Víctor Hugo intervenía, Barreiros y yo intercambiábamos comentarios, uno de esos intensos comentarios me resulto impactante, su padre tenia 96 años y su retraso se debía a que lo había llevado al pueblo, lo hacia frecuentemente, agarro una azada(su padre) y se puso a cavar la tierra, julio intervenía en el coloquio y mas al fondo, Juan Antonio, Docasar, Romero y Cristóbal cerraban el circulo, con una charla que los sumergía en el fragor de la fiesta.
La empanada de bonito, calamares a la romana y gambas a la plancha conseguían reducir el efecto de los caldos gallegos, en ese banquete de comida y bebida, hay cosas que no cambian, mi anterior jefe de entrega inmediata, Juan Antonio, seguía con sus preferencias en los vinos, fuese carne o pescado su maridaje siempre era tinto.
Cuando el ecuador de la ceremonia estaba en su punto álgido, un camarero entro con su comanda, exponiendo un surtido de ofertas culinarias, empezaba el momento de la verdad, donde te la juegas, debes elegir el plato principal de la degustación, el elemento significativo, llamémosle hambre, que engaña a la sensación mas primaria del ser humano y se aloja en lo profundo del estomago. La elección variopinta se mezcla con los gustos, apetencias, prejuicios y supersticiones, carne o pescado, la vigilia estaba cerca, la mezcla de dogma y entendimiento hacen acto de presencia, equivocadamente aconseje a Barreiros que no eligiese pescado, “mira que mañana es viernes” de repente al quite, Juan Antonio, como el buen subalterno que salva las teleguillas del torero, “mañana es jueves”. Barreiro echando las cuentas de la lechera, rectifica y vuelve a solicitar el Bacalao a la Portuguesa que por lo visto después, debía estar magnifico, tengo que reconocer que Amelia y yo fuimos la única excepción a la regla, Entrecot y Chuleta de ternera, así, Víctor Hugo con su ardiente Lasaña, la cual fue incapaz de terminar por su elevada temperatura, pero el protagonista culinario fue el pescado, en concreto el Bacalao, actor secundario de la velada.
Con la barriga llena, el brindis de champán y el delicioso postre de tarta helada con sirope de chocolate,llego el momento de los reconocimientos, Carmen en su papel de anfitriona, tubo unas palabras llenas de contenido, recorrido, cariño e incluso con vinculos a cierta leyenda urbana, haciendo referencia al famoso foco del coleguilla, las risas del “respetable” agradecen esa pincelada de humor, a continuación hace entrega de un obsequio al homenajeado, Matías entonando las típicas palabras del agradecido, “no hacia falta”, fue rompiendo el papel que recubría la sorpresa, por un instante el desenredar se hace eterno, una voz dice “que trabajo dan las Placas”, el agasajo estaba perfectamente acoplado a una caja con sus correspondientes sellos, la maniobra fue interminable para el ofrendado, pero su cara cambió de manera evidente, no esperaba que le sorprenderíamos. Dicen que la cara es el espejo del alma, en aquel instante inmortal, su cara emanaba una inmensa satisfacción, Matías el gran impulsor del ritmo armónico de un cotillón, recibía parte de su propia medicina. Si la comida es la prosa de una fiesta, la música es su poesía, por ello decidimos regalarle un instrumento con el que podrá amenizar tantas celebraciones, sus ojos y su expresión facial reflejaban el acierto en la elección. Como el niño que busca en los calcetines de la chimenea su juguete navideño, exclamo “tengo que reconocer que habéis acertado”, “gracias por todo, por asistir y por el detalle”.
Aun hay mas, hasta el exceso como le gusta a mi amigo Matías, Mari carmen hizo un redoble de tambor con las baquetas, pero si pensábamos que ahí se acababa todo, que va, el homenajeado como el padrino de la boda, su ceremonia, su jubileo, recorría el comedor y haciendo gala de su agradecimiento, con una bolsa en la mano y con la otra recogiendo algo de su interior , como el mago, saca “conejos” de la chistera, agasajando a las compañeras con un gatito con un tremendo “rabo”, eso parecía que tenia la retranca de mi amigo, aunque me entere después que ese pieza eréctil era para colocar los anillos. Después fue entregando una cajita, ¿qué habrá en su interior?, con la fecha conmemorativa 18-03-2008, lo nuestro fue mas estándar, llavero, bolígrafo, agenda y otro detalle que no recuerdo, así fuimos llegando al final de una gran ceremonia, los comensales que tenían que desplazarse se fueron despidiendo, Docasar, Juan Antonio y Carmen.
Y colorín- colorado la ceremonia ha finalizado
El resto acompañamos a Matías hasta el amanecer. Esto ya no lo cuento, solo mencionar que estuvo entretenido, cafés, chupitos, botellón, Capital, bailes y por supuesto chocolate con churros amenizaron la velada.
Gracias por asistir a: Matías, Carmen, Amelia, Docasar, Romero, Barreiro, Julio, Juan Antonio, Cristóbal, Víctor Hugo y Camilo.
PD. Gracias también a Tomas, Chelo, Jorge y Dionisio. No pudieron asistir, pero su espíritu estuvo presente en el agasajo.