Espíritu (de Bruno) cristiano
El jueves 16 de diciembre de 2010 encontré en las pendientes escaleras de Nicomedes Pastor Díaz Nº 4, ha Bruno, párroco del barrio de la carballeira, amigo de mi familia y con 76 años a sus espaldas, cargado de bolsas llenas de productos, nos saludamos efusivamente, Bruno relataba que tenia que ayudar a la gente que le habían descrito su precaria situación, en esa conversación forzada en la cadencia de la respiración por el peso que ambos llevamos, nos despedimos deseándonos unas felices fiestas, él siguiendo su obra y uno su trabajo.
Los dimes y birretes me han llevado a lo largo de la vida a esquivar y rechazar cualquier mensaje cristiano, reaccionando a la ofensiva ó defensiva contra cualquier dato o acto que me quisiera influir, necesitaba creer el discurso negacionista, aunque la negativa basada en la palabra y la empírica de la realidad hicieron que cayera en el famoso modismo, de que los árboles no me dejaban ver el bosque.
Durante toda mi efímera existencia siempre he cuestionado la verdad cristiana, acoplando una sordina y una ceguera ante cualquier estimulo que trasmitiera la doctrina de Jesús, negando continuamente ahondar en el espíritu del cristianismo.
La referencia de las escrituras siempre me han hecho dudar, aumentando mi escepticismo, buscando siempre un porque, cuestionando el dogma, el constante “tienes que tener fe”, el cual aumentaba y no resolvía mis enigmas.
Mi profesión social, soy cartero, me ha permitido encontrar ese espíritu cristiano, no en las palabras, en los textos o en las instituciones, no en aquellos que se enclaustran para buscar su esencia en lo místico, sino en las calles y los barrios donde reparto el material epistolar que llevan mas penas que alegrías, notificaciones de embargo, misivas de la oficinas de empleo y algún paquete de galufo que se reciben con susto, indiferencia y júbilo. Claro que si, fue en los fríos distritos de la periferia Ourensana, donde este vez con un gobierno de izquierdas empezaban a lavar la cara de las aceras y calles pero donde los tejados aun carecen de chimeneas humeantes o sus interiores de ascensores y donde las escaleras empinadas aun sirven de medio para llegar a los domicilios, fue precisamente aquí, donde encontré a los protagonistas que ponen letra y música a la doctrina de Jesucristo, los que me han mostrado que el discurso cristiano esta en los hechos que ellos realizan.
Quiero agradecer a don José quintas y sobre todo a Bruno que me han mostrado que la teoría puede ponerse en practica, ellos son el claro ejemplo que el espíritu cristiano existe, algunos engrandecen la doctrina de Jesucristo, como el organismo Caritas o la Cruz Roja o quizás otras instituciones públicas, laicas, dentro del propio ayuntamiento, pero detrás esta el dinero, algo que es justo y necesario, pero los que la llevan a la cima y funcionan como flautistas de Alelí, aumentando el ejercito de almas son estos apóstoles de Jesucristo, donde realmente esta la verdad, sin vanidad, sin codicia, sin enclaustramiento, sin buscar el prestigio o reconocimiento publico y sobre todo sin pedir nada a cambio.
Gracias Bruno por enseñar como no solo en la lectura de Gandhi, Tolstoi, king y de Jesucristo están la verdad, ésta se hace en la máxima de “conocimientos aplicados”, Bruno me enseño que la doctrina de Jesucristo no solo esta en la palabra sino en los hechos, Gracias Bruno por enseñar el Espíritu Cristiano.